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Mostrando entradas de noviembre, 2018

Crónica del CIFETS 2018

Ahora sí, crónica del CIFETS 2018, pendiente tras el desahogo emocional que me permití compartir la semana pasada. Nota preliminar: Si te propones acudir a un congreso universitario como este debes partir del hecho de que se trata un congreso pensado por y para personas del mundo académico. No es una crítica, es solo una constatación. Eso no significa que las profesionales no debamos asistir ni podamos realizar aportaciones, al contrario, a mí me ha sido de lo más productivo, pero ajusto mi expectativa a la realidad.

Dicho esto, me saltaré la estéril polémica de los precios aunque, en honor a la verdad, para estudiantes el coste era de 70 euros si se abonaba en el primer plazo, precio que no me parece prohibitivo, por lo demás cada cual tiene sus propias opiniones que no es cosa mía modificar ni creo que me corresponda hacer aquí (no así en lo referente a congresos profesionales, espacios donde y sobre los que he expresado mi opinión en numerosas ocasiones). Vayamos a lo verdaderamen…

Celebración

Ayer a mediodía llegué a casa de vuelta del CIFETS 2018 muy contenta por lo aprendido, la gente que he conocido y las ideas que me he traído en la maleta. Una de ellas, que emergió en varias de las ponencias, es el concepto de celebración. Tanto Josefa Fombuena como Janet Finn lo explicaron con detalle mientras el auditorio escuchaba asintiendo con la cabeza. Hay que recuperar el sano ritual de celebrar, no me cabe ninguna duda.

La realidad, siempre tan puñetera, se encargó de darme un bofetón para bajarme los efectos del congreso a las nueve de la noche. Fui a llevar a mis padres a su baile semanal y a la vuelta encontré en el teléfono del trabajo (que había olvidado llevarme) tropecientas llamadas perdidas por una persona tutelada que trasladaban enferma desde su residencia al hospital. Media hora había tardado en llevar a mis padres y volver a casa, media hora en la que la residencia llamó a media Almería.

Devolví la llamada, que acabó en una agria discusión con la enfermera de la…

Silencio

Si los muertos permanecen entre nosotros, hoy deben de soportar un día muy extraño. Los cementerios, lugares de silencio, cada uno de noviembre son invadidos por ruidosas hordas de vivos que limpian y acicalan las tumbas de sus seres queridos; opino que en algunos casos lo que se limpia en realidad es la conciencia por aquello que hicimos o dejamos de hacer en vida del finado ¡Las cosas, en vida! dicen en mi pueblo las personas mayores, y no les falta razón, al menos que yo sepa.

Quizá los cementerios sean los únicos lugares civilizados donde reina el silencio y es que los seres humanos no sabemos vivir sin ruido ¡hemos inventado hasta máquinas de ruido blanco! de hecho escribo esta entrada mientras escucho con mis cascos a Bach. Si estamos solos en casa, encendemos la TV o ponemos música, si convivimos con alguien solemos hablar la mayoría del tiempo de cualquier cosa y si alguien se queda callado lo usual es pensar "algo le ocurre", cuando lo más lógico sería suponer que a…