Ir al contenido principal

Crónica del CIFETS 2018


Ahora sí, crónica del CIFETS 2018, pendiente tras el desahogo emocional que me permití compartir la semana pasada. Nota preliminar: Si te propones acudir a un congreso universitario como este debes partir del hecho de que se trata un congreso pensado por y para personas del mundo académico. No es una crítica, es solo una constatación. Eso no significa que las profesionales no debamos asistir ni podamos realizar aportaciones, al contrario, a mí me ha sido de lo más productivo, pero ajusto mi expectativa a la realidad.

Dicho esto, me saltaré la estéril polémica de los precios aunque, en honor a la verdad, para estudiantes el coste era de 70 euros si se abonaba en el primer plazo, precio que no me parece prohibitivo, por lo demás cada cual tiene sus propias opiniones que no es cosa mía modificar ni creo que me corresponda hacer aquí (no así en lo referente a congresos profesionales, espacios donde y sobre los que he expresado mi opinión en numerosas ocasiones). Vayamos a lo verdaderamente interesante: los contenidos.

La conferencia inaugural corrió a cargo de Saúl Karsz. A la mayoría de la gente con la que hablé no le gustó, a mí en cambio me pareció provocadora. El profesor trató de bajarnos del guindo místico al que tanto nos gusta subir y ofreció claves diversas para la intervención desde sus postulados postmarxistas. A mi juicio no gustó por varias razones: La inauguración, pesadísima, le robó mucho tiempo y no pudo desarrollar sus ideas, además apenas practica español (vive desde hace muchos años en Francia) por lo que tenía que ir despacio y para colmo hablaba flojo. Para más inri tampoco se dedicó a decir cosas bonitas de la profesión. Sin embargo yo pienso adquirir dos de sus libros: La exclusión, bordeando sus fronteras y Problematizar el trabajo social. También podemos adentrarnos en su pensamiento en este artículo.

La siguientes ponencias que destaco son las de Josefa Fombuena y Bibiana Travi. La primera supuso un soplo de aire fresco tratando de convertir el trabajo social en una profesión posible. Definió el contexto actual como un invierno frío y duro y, parafraseando a Silvia Navarro, nos animó a generar primavera con la idea de renunciar al absoluto y recuperar el interés por las personas. Concluyó con tres ideas que me gustaron mucho:
  1. Generar tramas de legitimidad.
  2. Reforzar los vínculos con la sociedad.
  3. Ganar el espacio público.
De la ponencia de Bibiana Travi, cuyas ideas fueron más o menos estas, resalto la siguiente reflexión:


Me quedé con las ganas de escuchar a Luis Nogués y Mirja Satka, pero el horario era tan intensivo y apretado que resultó inevitable tomarse tiempos de descanso. Las ponencias de David Marsten (prácticas narrativas) y Janet Finn (prácticas justas) perdieron mucho fuelle a causa de la traducción simultánea, lo que me recuerda o-tra-vez que debo aprender inglés.

Las mesas de comunicaciones, agrupadas por temáticas, eran simultáneas por lo que era imposible acudir a varias a la vez; frustrante e inevitable, según me comentaban. Espero poder leerlas en el libro de actas.

En resumen, me quedo con dos ideas que orbitaron sobre las diferentes ponencias y comunicaciones: Una, la insistencia en que la exclusión social no se soluciona con intervenciones individuales y dos, la necesidad de recuperar el rito de la celebración: Celebrar los logros de las personas a las que atendemos, celebrar la resistencia profesional, celebrar la existencia de foros como este, celebrar los días vividos con grandísimas compañeras, celebrar el sol en Bilbao y celebrar que, al fin y al cabo, estamos vivas.

Depedro - Te sigo soñando feat. Luz Casal

Comentarios

  1. Muchas gracias por comentar... muy útil para quienes no pudimos asistir. Además ya sabes que me fío mucho de tu criterio.
    PD: El enlace al artículo de Saúl Karsz no me rula...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Creo que ya va, igualmente te he enviado un correo, tengo el blog algo chungo, me da fallos. Beso enorme.

      Eliminar

Publicar un comentario