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Reactividad

Recientemente se han publicado dos libros que según parece zarandean el andamiaje de esto que venimos llamando políticas sociales: Lectura fácil, de Cristina Morales, premio Herralde de novela de 2018, y Silencio administrativo, de Sara Mesa, que forma parte de la fantástica colección Nuevos Cuadernos Anagrama


Digo según parece porque los he comprado, pero no he tenido tiempo de leerlos aún. Me interesa mucho Lectura fácil porque es una novela sobre la discapacidad intelectual, terreno apasionante en el que me embarqué hace un año. En las entrevistas que le he escuchado a la autora denoto rechazo hacia la figura de las trabajadoras sociales, o al menos hacia la que aparece en este libro. En mi caso esto no supone ningún problema, aunque he de reconocer que sí he observado cierta hostilidad en otras compañeras de servicios sociales, no necesariamente trabajadoras sociales, ante libros como estos.

A mi juicio las profesiones de ayuda en general acusan dos males endémicos: el corporativismo y la reactividad. Males que son por otra parte lógicos porque nuestras profesiones operan sobre aspectos cruciales de la vida de la gente, lo que conduce a una  permanente (y a veces cansina) valoración colectiva. Esto genera un fuerte efecto de repliegue y da lugar a un corporativismo poco proactivo y a actitudes excesivamente reactivas.

En el caso concreto de los servicios sociales observo que la reactividad se produce también cuando se realizan críticas al sector; un lugar, los servicios sociales, tan nuestro que nos hemos fundido con él en una especie de magma cuyas consecuencias prácticas serán objeto de otra entrada. La cuestión es señalar dos ideas: la primera, que es sano desembarazarse de estas actitudes y leer libros como estos si queremos saber qué opinan de nosotros y actuar en consecuencia. Puedo constatar que en la mayoría de las veces constituyen una magnífica fuente de aprendizaje, así que me propongo leerlos y traer dos entradas dos, una por cada libro.

La segunda idea se refiere a la necesidad de despegarnos del sector. El sector es el sector y la profesión es la profesión, como diría el Pazos de Airbag. Miro con envidia páginas como psiquiatras indignados y me pregunto para cuando una página trabajadoras sociales indignadas o profesionales contra estos servicios sociales. Por lo pronto me conformo con saber que existen colectivos como el Foro de Servicios Sociales de Madrid, Manifestaos, Ágora Trabajo Social, Redesscan, Baladre y otros que tendrán que perdonarme por no haberlos nombrado. 

De esto y de muchas cosas más hablaremos en Lleida el próximo 13 de marzo, pues han tenido la insensatez de volver a invitarme a tierras catalanas, un viaje que me apetece especialmente hacer en estos tiempos de inflamación y estupidez. Y encima estará Koldobi Velasco ¿Qué más puedo añadir?

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Chau

Comentarios

  1. Hola Belen,siempre es un placer leer tus entradas a tu blog,eres clara sencilla en tu escritura y a mi particularmente me gusta como te expresas.
    En mi corta trayectoria laboral como T.S. de S.Mental y la necesidad de contactar con S.Sociales cada día siento que no puedo avanzar con las diversas problemáticas de mis pacientes por la incompetencia de Los S.Sociales, la falta de coordinación,de control, de resolución,de burocracia.......y no sé si hacemos algo desde nuestra profesión... y SI yo también empiezo a echar de menos una página de Trabajadores/as Sociales indignados/as.
    Buen finde

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    1. Bueno, esto es como la feria, que cada una cuenta según le va. En mi caso las dificultades las observo en salud mental con las personas tuteladas, lo que me lleva a la conclusión de que es absurdo que nos echemos la pelota, cuando es el sistema en general el que cruje en cuanto se trata de atender personas. Muchas gracias por comentar y por tus amables palabras hacia esta humilde sierva. Un abrazo!

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    2. Belén, haces bien en diferenciar sector de profesión. En realidad deberíamos incluso diferenciar con más claridad profesión y disciplina. En cuanto a que el sector está deteriorado y eso afecta a los profesionales que ejercemos en él y a la imagen que proyectamos, está claro. Tanto como la parte de responsabilidad que tenemos en ello. Por lo demás, hay una asignatura pendiente en la intervención social (y me atrevo a decir socio-sanitaria) de nuestro país: el trabajo en red. Y en esto todos los profesionales, independientemente de su disciplina o el sector en el que trabajemos, somos corresponsables. Saludos, compañera.

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    3. Completamente de acuerdo, Pedro. No hay más preguntas, señoría.

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  2. Quizás por reactividad sea tan difícil introducir en el Sistema la necesaria supervisión. ¡Con lo que se aprende de los errores!
    En nuestra defensa, cabe decir que, los excesivos trámites burocráticos, las abusivas labores de inspección y la sobrecarga de trabajo no ayudan demasiado, pero repito, si queremos infundir calidad a nuestro desempeño profesional, me parece que esto pasa por la formación continua y la supervisión constante. Creo que un par de horas semanales podemos arañar. Buena entrada, Belén. ¡Qué suerte tengo!

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    1. ¡La supervisión! Temazo. Muchas gracias por comentar y por tu opinión.
      PD. Yo también tengo suerte.

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  3. Yo q me sitúo en servicios sociales comunitarios... si q echo en falta cierto corporativismo y empatía hacia nuestro sector y me gustaría q se pudiera separar nuestra profesionalidad de la burocracia del sector y se visibilizara más nuestro trabajo social critico, trabajando muchas veces como podemos y siendo el tejado donde caen todas las pelotas..... Me encantan tus entradas, siempre hacen reflexionar. El tema de la supervisión y los comités éticos me parecen q deben ser promocionados e impulsados por los colegios profesionales. Un saludo!

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    1. Hola, amiga Sahara, yo he trabajado 20 años en comunitarios y me fui hace uno, así que me identifico también (a veces más de la cuenta, jajjajaja). En tu comentario abordas diferentes temas: el corporativismo, que tendría mucha tela que cortar, la empatía, que imagino que tendría que provenir de la clase política (supongo), el tejado de las pelotas (qué razón tienes) y la burocracia, cosa que también comparto al cien por cien, al igual que el de los comités de ética, que me parece clave, como bien comentas. Muchas gracias por tus amables palabras, y sobre todo por leerme.

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    1. Es una pena que hayas borrado el comentario, Chelo, porque estaba bastante de acuerdo con lo que decías, es que no he tenido tiempo de contestar :(

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  5. Cuántos temas por tratar y hacer y rehacer: burocracia, corporativismo, peloteos de usuarios y derivaciones sin sentido, lo cansino de lo "sociosanitario", falta de crítica y autocrítica, profesión, sector, disciplina, etica, deontologia...
    Veo que hay queja y victimismo en algunos de nuestros discursos.
    Sin embargo, echo en falta hacia nosotros y hacia los otros colegas nuestra caricia positiva y proactiva, esa, esa que lanzamos al usuario que atendemos con la ética, la disciplina y cercanía de nuestra profesión. En general somos muy críticos con nosotros y con otros colegas si no coinciden o si no resuelven con nuestra mirada. Con el sistema, cada vez más tendente a lo individualizado y estanco, no somos creo tan críticos.
    Habrá que repensar también porqué nos castigamos tanto y nos mimamos tan poco.

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  6. Si, Belen, queria editarlo y mejorar alguna errata. Lo he vuelto a pegar de nuevo pero no ha aparecido. La técnica, que a veces nos sustituye y nos confunde con su falta de empatia.
    A groso modo me refería a que nuestra profesión somos tendentes a fustigarnos bastante tanto hacia dentro como hacia fuera. No conozco otra profesión que trabajando con "material tan sensible e intenso", derrochando en la mayoria de las veces tanta humanidad y cercanía, se le mime y automime tan poco.
    Gracias por tus entradas Belen. Me hacen pensar. Un abrazo

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    1. Tienes mucha razón, Chelo. De hecho me has regalado la próxima entrada ¡Muchas gracias!

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