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Violencia metafísica

(...) Entre los profesionales que trabajamos en lo público y nos dedicamos a intervenir con personas en situaciones de dificultad (salud, servicios sociales, etc) es fácil advertir -me parece- que se pueden/nos podemos dividir en dos categorias: los que se preocupan auténticamente por esas personas y otros, para los que la prioridad es... ellos mismos: no cagarla, que no puedan decir que no lo han hecho todo en tiempo y forma. 

Mi amigo Pepe, psicólogo en servicios sociales, colgó una reflexión en su (siempre interesante) muro de facebook de la que le robo este fragmento. Sus palabras me recordaron un artículo que leí hace un tiempo, titulado Ética, paternalismo y burocracia en trabajo social, de Francisco Idareta y Alberto Ballestero. Como he defendido en multitud de ocasiones, en las revistas electrónicas se encuentran auténticas joyas y este peiper es una de ellas. Sus autores son referencia obligada en lo que respecta a la ética en trabajo social.

Recomiendo como es lógico ir a la fuente original, o sea, al artículo. Por mi parte voy a desgranar algunas ideas muy oportunas para hilar mi argumento de hoy. Veamos: Dice mi Pepe que observa dos tipos de profesionales en esto de la relación de ayuda. Los segundos, esto es, los obsesionados con no cagarla suelen actuar con un exceso de cautela derivado de una mala interpretación del principio de bienestar. Esta interpretación desproporcionada del principio de bienestar suele desembocar en violencia paternalista que es actuar limitando el principio de autonomía de las personas atendidas porque sabemos mejor que ellas que es lo que les conviene, dicho de otro modo: Actuar por el bien del usuario sin tener en cuenta su opinión ni su capacidad de decisión.

Lo interesante del artículo es que además introduce el concepto de violencia antipaternalista, que es menos frecuente en la profesión pero no por ello menos grave y consiste en centrarse en el principio de autonomía olvidando el principio de bienestar. Para que se me entienda: Dejar que la gente se estrelle. Bien, estas dos modalidades de violencia se engloban dentro de lo que el filósofo francés Jacques Derrida denominó en 1989 violencia metafísica.

Según otro filósofo citado por Idareta y Ballestero, Enmanuel Lévinas, ejercemos violencia cuando nos relacionamos con la idea que nos hacemos del otro (los estereotipos) y no con el otro mismo (una persona individual y única). Esto suele producirse con mayor frecuencia en contextos de atención altamente burocratizados, obsesionados por la cuantificación y en los que se acatan acríticamente las órdenes de la institución: servicios de información con alta presión asistencial y dirigidos por personas obsesionadas con aliviar las listas de espera por encima de otras cuestiones...

Por ello, los autores recomiendan que permanezcamos vigilantes ante estas derivas pues de ello depende el trato a las personas como fin en sí mismas y no como meros medios de la institución. Humanizar el trato a las personas que atendemos es obligado si no queremos contribuir al sufrimiento que ya padecen cuando se dirigen a nuestros servicios. 

A estas alturas de la entrada habrá quien piense que es fácil opinar, pero que se necesitan soluciones. En aras de una escritura proactiva, tras años de sesudas investigaciones estoy en condiciones de presentar el método HACER. Es un método revolucionario que resumo en esta imagen y cuyos resultados aún no han sido avalados por el Instituto de Tecnología de Massachussets. pero lo estarán, no me cabe duda.
Hasta la próxima entrada.

Kiko Veneno
Sombrero roto

Comentarios

  1. Qué interesante entrada, Belen. Mucho que pensar y más dificil de llevar a la práctica esto de la violencia metafísica. Me abre muchas puertas y ventanas lo del principio de bienestar frente al principio de autonomia. Tendré que profundizar en ello. Muchas gracias.

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  2. Buen día compañera Belen. Leyendo tu entrada da gusto empezar el día. La distnción de Pepe genial, dale la enhorabuena de mi parte. Cuantas veces he preguntado ¿qué es más importante que traiga el DNI o....?
    Paternalismo y antipaternalismo, una cuestión que se encauza cuando tienes, más o menos clara la capacidad de autogestión de la persona que atendemos y acuerdas con ella actuar en consecuencia, haciéndole participe activa de su proceso.
    El método HACER, simplemente genial. Con tu permiso se lo paso a mi equipo.
    Bravoooooooo y feliz día

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    Respuestas
    1. ¡Gracias, compañero! Mi Pepe es que vale un potosí, jajjajaja. Un abrazo.

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